La crucial plataforma de hielo en el Océano Ártico se derritió durante este tórrido verano a los niveles más bajos de que se tenga registro.
La región del polo norte es un océano cubierto de hielo en su mayor parte. En el invierno la superficie de agua congelada suele extenderse unos 15,5 millones de kilómetros cuadrados (seis millones de millas cuadradas), reduciéndose en el verano y extendiéndose de nuevo en el otoño. Ello es diferente a la Antártida, un continente cubierto de hielo y nieve rodeado por hielo del mar.
El hielo en el Ártico suele llegar a su menor nivel a mediados de septiembre y luego empieza a congelarse de nuevo. Pero para el domingo ya había perdido 69.930 kilómetros cuadrados (27.000 millas cuadradas) —aproximadamente el tamaño del estado de Virginia Occidental— más que el récord anterior.
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